Forenses hacen malabares para atender altos índices de violencia

Carlos Berroterán / Luisángela Delgado

 

Ciudad Guayana, es una de las ciudades con mayor número de muertes violentas, situación que desde hace mucho tiempo exige una mayor población de profesionales en la  medicina forense.

“Los médicos forenses somos los profesionales que nos dedicamos a la actividad de la praxis en la medicina forense, pero solo en pacientes que han sido violentados, desde el punto de vista físico, ano rectal o ginecológicamente”, explica Ramón Trasmonte, ex médico forense y quien fue en una oportunidad patólogo del Cuerpo de Investigaciones, Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc).

Transmonte subraya que el médico forense es quien trata a pacientes que han sido agredidos desde el punto de vista físico, pero también interviene en el desarrollo de los casos de la justicia que conllevan a muertes violentas.

Cuando se trata de violencia, existen dos tipos de especialistas que se encargan del procedimiento médico, cuyas funciones tienden a ser confundidas: el forense y el patólogo. El primero estudia en el herido la apariencia externa del cuerpo, a fin de determinar el origen de las lesiones sufridas; cuando el caso es un asesinato, determina entonces las causas de la muerte; además estudia los aspectos médicos derivados de la práctica diaria de los tribunales de justicia, donde actúa como perito.

El patólogo forense por su parte, es quien practica la autopsia médico-legal. Esta se realiza cuando la víctima está implicada en un hecho violento o no hay causa aparente de muerte. Resulta obligatoria aun en contra de la voluntad de los familiares del occiso.

En referencia a las muertes violentas, las principales causas son heridas por arma de fuego, por arma blanca, accidentes viales, ahorcamientos, inmersión y asfixia.

CIFRAS

Según el Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), durante el año 2016, a nivel nacional ocurrieron 91,8 muertes por cada 100.000 habitantes y el estado Bolívar se situó en la sexta región con más situaciones violentas. Un total de 1.750 homicidios quedaron registrados, es decir entre cuatro y cinco personas por día habrían sido asesinadas. Los municipios más violentos de la entidad bolivarense fueron entonces: Caroní con 726 asesinatos; Heres 365; Sifontes con 164; Piar, 124; El Callao, 113 y Roscio, 108.

Teniendo en cuenta que estas cifras son solo homicidios, significa entonces que a la labor de los forenses se deben sumar las atenciones por violencia de género, abuso sexual, entre otros delitos que están tipificados como agresiones y que son tratados desde el aspecto de la medicina legal.

Frente a esta realidad, el número de médicos forenses se torna insuficiente. Se contabilizan cinco en ejercicio, adscritos al Servicio Nacional de Medicina y Servicio Forense (Senamecf), de la región, que abarcan desde Ciudad Bolívar hasta Santa Elena de Uairén.

Las cifras rojas aumentaron exponencialmente en el primer semestre del año 2017. En mayo del año en curso, la ex-fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, reveló que en el país se registraron 4.696 asesinatos entre enero y marzo, 400 homicidios más en comparación con el reporte final de diciembre del 2016, un incremento bastante alarmante.

MÁS UNIVERSIDADES

La especialista en medicatura forense y funcionaria activa del Cicpc, de la subdelegación Ciudad Guayana, Darleny López, apunta la necesidad de crear más medicaturas forenses, pues actualmente la única institución que tiene competencias para formar en el área es la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad (UNES), en Caracas.

Asimismo es indispensable que surjan especialistas en patología.  En Ciudad Guayana hay solo dos y también cubren la demanda de casos violentos en el estado Delta Amacuro, ya que esa localidad ha pasado 10 años sin personal competitivo en la praxis de la autopsia.

INCENTIVAR LA PROFESIONALIZACIÓN

La población de médicos forenses se ha reducido a falta de perspectivas profesionales. Al estar circunscritos a la administración pública, los aspirantes a médicos ven en esta especialidad pocas posibilidades de crecimiento, ello hace que opten por alternativas más prometedoras. Los médicos forenses sostienen que realizan una ardua labor, pero son poco recompensados.

Darnelys López refiere que una de las causas por las cuales hay carencia de profesionales forenses se debe al bajo ingreso económico y las horas extras que laboran. “Sabemos a la hora que entramos, pero no a la que salimos. Pueden darse emergencias que necesitan de nuestra ocupación por muchas horas”, mantiene.

Sentencia que “la función de ser forense es más pasión, que ingreso económico, porque nosotros trabajamos con lo negativo de la sociedad. Hechos de violencia. Víctima de abuso sexual, violencia de género, robo (…)”.

Ramón Trasmonte asegura que la pensión que recibe como beneficio a su labor no llega a los Bs. 200 mil. Estima que en la actualidad un médico forense tiene un ingreso de apenas 300 mil bolívares.

HUELLAS IMBORRABLES

Al enfrentarse a diferentes eventualidades, los médicos forenses se topan con realidades que los marcan de por vida y experiencias particulares.

Ramón Trasmonte recuerda la tragedia aérea del año 2010, en donde el vuelo 2350 de Conviasa, procedente de Porlamar, se precipito a tierra y cayó en el área perteneciente a la empresa Siderúrgica del Orinoco “Alfredo Maneiro” (Sidor). La magnitud del caso requirió el apoyo de médicos forenses y patólogos designados por autoridades nacionales desde Caracas.

Relata que simultáneamente a la catástrofe, se registró el homicidio de varios delincuentes en otra zona de la ciudad, hechos totalmente aislados pero que se unieron en un momento circunstancial y en torno a los cuales se produjo una confusión que quedó como anécdota.  

 “En el vuelo se encontraba un connotado político de la Isla de Margarita que falleció en la tragedia aérea. El cuerpo fue reclamado por los familiares, pero se llevaron a uno de los delincuentes. El hampón fue trasladado a Nueva Esparta, recibió honores y un féretro de alto costo para la época. Luego de varias horas los familiares del delincuente reclamaron su cadáver y se dieron cuenta de la confusión”, reveló.

Indiscutiblemente, pese a las innumerables carencias que rodean a los médicos forenses,  los mismos continúan desempeñando la labor con esmero y convicción multiplicándose para cubrir la demanda.